Oraciones del Cristiano II |
| Contenidos |
| Avemaría | Acordaos |
| Salve | Ofrecimiento de obras |
| Bendita sea tu pureza | Magníficat |
| Ángelus | Regina Coeli (Pascua) |
El Avemaría:
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Bendita sea tu pureza:
Acordaos:
Ofrecimiento de obras:
Magníficat:
Ángelus:
V. El
Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María... Santa María...
V. He
aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María... Santa María...
V. Y el
Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María... Santa María...
V. Ruega
por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio
del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que
lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la
resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Regina Coeli:
V. Reina del Cielo alégrate. ¡Aleluya!
R. Porque aquél a quien mereciste llevar. ¡Aleluya!
V. Resucitó como lo dijo. ¡Aleluya!
R. Ruega a Dios por nosotros. ¡Aleluya!
V. Alégrate Virgen María. ¡Aleluya!
R. Porque el Señor verdaderamente resucitó. ¡Aleluya!
Oremos:
¡Oh, Dios! Que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, te has dignado alegrar al mundo, concédenos que, por
intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de
la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
Rafael Cazalla Urbano