Exámen de conciencia

 

Hagamos un pequeño exámen de conciencia antes de confesarnos. Quizás esta guía nos ayude. Repasemos los Mandamientos uno a uno:

 

 

Primer Mandamiento: Yo soy el Señor tu Dios;
No tendrás dioses extraños ante Mí.

 

¿Amamos verdaderamente a Dios por encima de todo, o a veces damos más importancia a las cosas de este mundo: dinero, imagen, ropas, popularidad, o deseos egoístas?

¿Afirmamos tener buenos valores, pero a menudo cedemos o los abandonamos para encajar y ser "parte del grupo"?

¿Nos dirigimos a Dios en oración de gracias, o rezamos la mayoría de las veces cuando queremos algo?

¿Queremos realmente ser transformados por la voluntad de Dios, o utilizamos nuestra religión con el fin de "parecer" buenos cristianos?

Segundo Mandamiento:
No tomarás el nombre del Señor en vano.

 

¿Faltamos al respeto al nombre de Dios dándole un mal uso por frustración, rabia o para parecer "duro" a los demás?

¿Dudamos en mencionar el nombre de Dios en situaciones apropiadas, en conversaciones con amigos y familiares?

¿Continuamos aprendiendo acerca de Dios prestando atención en la Iglesia, en las clases de Religión, o en la lectura de las secciones de Religión, periódicos y revistas católicos, artículos sobre religión en la prensa laica y en los programas de televisión?

Tercer Mandamiento:
Recuerda santificar el día del Señor.

 

¿Vamos a la Iglesia para celebrar la Eucaristía los domingos y fiestas de guardar? ¿Vamos a Misa sólo cuando nos conviene o nos hace "sentir bien"?

¿Participamos en la Eucaristía rezando y cantando, o nos sentamos simplemente como espectadores, y esperamos que nos entretengan?

¿Reconocemos la Presencia Verdadera de Cristo en la Eucaristía y recibimos la Santa Comunión con respeto y reverencia?

Cuarto Mandamiento:
Honrarás a tu padre y a tu madre.

 

¿Ayudamos a traer paz y felicidad a nuestras familias, o somos irrespetuosos con los demás y una fuente de dolor y división para aqúellos que nos son más cercanos?

Como padres, ¿somos generosos y pacientes con nuestros hijos? ¿Les dedicamos tiempo y les prestamos la atención que necesitan? ¿Marcamos responsablemente límites para ellos, y nos aseguramos de que siguen normas que les ayudarán a crecer como adultos responsables?

¿Estamos dispuestos a decirles "no" a nuestros hijos, o tenemos más tendencia a ignorar sus problemas de comportamiento y esperar a que "desaparezcan por sí solos"?

¿Escuchamos con atención a nuestros hijos y los tratamos con respeto?

Como hijos, ¿amamos, respetamos y obedecemos a nuestros padres? ¿Apreciamos los muchos sacrificios que hacen por nosotros? ¿Decimos lo bastante a menudo "gracias" y "te quiero"?

¿Hacemos nuestras tareas sin que se nos pida, o esperamos a que nuestros padres se disgusten antes de dejar lo que estamos haciendo?

¿Escuchamos el razonamiento de nuestros padres cuando nos dicen que no?

Quinto Mandamiento:
No matarás.

 

¿Hemos dañado a otra persona por descuido o peleas?

¿Nos hemos puesto, a nosotros mismos o a otros, en peligro por uso imprudente del alcohol u otras drogas? ¿Hemos causado dificultades, a nosotros o a los demás por este uso?

¿Hemos arriesgado nuestras vidas conduciendo o yendo con alguien bajo la influencia del alcohol u otras drogas?

¿Nos esforzamos por perdonar a quienes nos han herido, o nos asimos al resentimiento y al deseo de venganza?

¿Usamos bien nuestra influencia, especialmente nuestro derecho al voto, con el fin de luchar contra la guerra, la opresión, el aborto y la injusticia, o permitimos que continúen esos males por nuestra apatía y silencio?

¿Hemos sido violentos o abusivos en acciones o palabras? ¿Hemos abusado verbalmente de nuestros hijos u otros familiares?

¿Compartimos los que tenemos con los que están en apuros? ¿Apoyamos la vida y misión de la Iglesia con nuestra colaboración responsable, compartiendo nuestro tiempo, talento y tesoros?

¿Llevamos nuestro cristianismo a las situacioens cotidianas, o nos mantenemos al margen y nos quejamos de todas las faltas que detectamos en los demás?

Sexto Mandamiento:
No cometerás adulterio.

 

¿Respetamos la dignidad del cuerpo humano y la santidad del matrimonio cristiano? ¿Mostramos ese respeto en nuestro hablar, o son las bromas y lenguaje soez parte frecuente de nuestras conversaciones?

¿Entendemos y apreciamos el regalo de nuestar sexualidad como un medio para expresar nuestro amor (y el amor de Dios) en el Sacramento del Matrimonio?

¿Hemos sido fieles a nuestro matrimonio, o a nuestros votos sacerdotales o religiosos? ¿Guardamos nuestros compromisos solamente porque dijimos que lo haríamos, o buscamos nutrirnos a nosotros y a los demás a través de nuestros compromisos de por vida?

¿Hemos deshonrado nuestros cuerpos por la fornicación, impureza o conversaciones y pensamientos indignos que conducen a acciones impuras?

¿Hemos inducido a otros a pecar por nuestra incapacidad de mantener buenos criterios morales?

 

Séptimo Mandamiento:
No robarás.

 

¿Respetamos la propiedad de los demás? ¿Hemos robado, dañado o cometido vandalismo con la propiedad de otros?

¿Hemos engañado en el trabajo o en la escuela? ¿Hemos inducido a pecar a otros presionándolos para ayudarnos a engañar?

¿Somos honrados y trabajadores en el colegio y en el trabajo?

¿Somos fieles a nuestras promesas? ¿Somos de fiar?

Octavo Mandamiento:
No levantarás falso testimonio contra tu prójimo.

 

¿Hemos mentido para librarnos de problemas o evitar una situación difícil?

¿Murmuramos de los demás? ¿Hemos dañado la reputación de otras personas exagerando o inventando historias acerca de ellas?

¿Se nos puede confiar un secreto?

¿Damos la cara por los que son injustamente acusados, o no somos más que un canal por el que pasan los rumores, sean o no ciertos?

Noveno Mandamiento:
No codiciarás la mujer de tu prójimo.

 

¿Hemos debilitado o dañado nuestro compromiso matrimonial por nuestra obsesión por otra persona?

¿Respetamos los compromisos de los demás y los ayudamos a mantenerse fieles a sus promesas?

¿Tratamos con ligereza nuestros matrimonios en nuestras conversaciones y actitudes? ¿Hemos dicho o hecho algo que haga burla de nuestras sagradas promesas?

Décimo Mandamiento:
No codiciarás lo bienes ajenos.

 

¿Estamos satisfechos con lo que Dios nos da, o estamos celosos de los que parecen tener más?

¿Tratamos de demostrar que somos mejores que los demás fanfarroneando o comprando cosas?

¿Apreciamos nuestras buenas cualidades, o constantemente nos comparamos con otros y nos resentimos y amargamos?

¿Nos enfrentamos bien a los problemas que nos encontramos, y mantenemos nuestra esperanza cristiana a pesar de los malos ratos y dificultades?

¿Verdaderamente "buscamos primero el Reino de Dios" en nuestras vidas y ponemos en él nuestra confianza?

¿Reflejamos la paz, esperanza y alegría de un pueblo redimido y santificado por la Sangre de Cristo?

 

 

 

MENÚ PRINCIPAL

 

 


Rafael Cazalla Urbano