| En el templo, "un poquito de por favor" |
¿Somos conscientes de nuestro comportamiento en el templo?. ¿Cuál debe ser el correcto?. Pasemos a ver unas palabras del Padre Jordi Rivero que, quizás nos lo aclare un poco.
Cómo nos comportamos. La Iglesia es un lugar sagrado, reservado para el culto a Dios. En la Iglesia católica esta reservado El Santísimo en el tabernáculo y Su Presencia Real requiere de nosotros la mayor reverencia. Es por eso que, aunque no se esté celebrando la Santa Misa, el ambiente en la iglesia debe conducir a la oración y el respeto a Dios. No es que la casa de Dios sea un lugar sombrío y severo pero tampoco es lugar para diversión ni para andar a las anchas. Es mas bien un lugar sagrado, diferente a todos los demás. ¡Es casa de oración! No es necesaria la rigidez pero no se debe andar como en el parque o en un centro comercial. Toda nuestra actitud debe reflejar nuestra fe en la Presencia de Cristo. No es necesaria la rigidez y, una vez mas, debemos de cuidarnos de no juzgar a otros. Pero si tenemos la obligación moral de reflexionar sobre nuestro propio comportamiento y enseñar a nuestros hijos. Los sacerdotes y los encargados de formación deben igualmente enseñar el respeto debido en la iglesia. El respeto, el orden, el decoro ante lo sagrado ha sufrido mucho en nuestra cultura moderna, precisamente porque hemos perdido de vista que Dios es Dios. El hecho de que Dios es Nuestro Padre y que nos ama infinitamente no se opone a la necesidad de rendirle adoración y gloria y manifestar sumo respeto en la Iglesia. Recordemos con que celo defendió Jesús el respeto que debemos tener a la casa de Dios (Cf. Mt. 21,13). -Padre Jordi Rivero. |
Despues de leer este pequeño artículo o recomendación, ¿seguimos opinando que obramos bien?. Posiblemente si, porque nosotros no hacemos esas cosas ¿verdad?; pero quizas hacemos otras.
¿Es correcto que en el interior de nuestras parroquias nos pongamos a hablar o a "dar voces" , creando tertulias que son dignas de taberna en ocasiones, o de ser realizadas en la calle la mayoría de las veces?. ¿Es correcto que nos pongamos a hablar por teléfono por las naves del templo y no tengamos la delicadeza de salir a la calle a hacerlo, más aún cuando hay carteles que nos recuerdan en este sentido lo que debemos hacer?.
Hemos tenido Escuela Taller restaurando los distintos rincones del templo. ¿Es correcto que los chicos enciendan cigarrillos en las velas de los lampararios y fumen mientras trabajan en el interior?. ¿Nunca hay nadie que esté pendiente de estas cosas y una autoridad (porque si no es autoridad no harán jamás caso) que les diga lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer?. ¿No es una falta de respeto, tener al Señor en el Sagrario durante las restauraciones, sabiendo perfectamente la feria que había en el templo?. Se propuso en su día que la iglesia se cerrara en este período o, que al menos, las imágenes (recien restaruadas en su mayoría) y el Santísimo, fuesen trasladados a la iglesia de San Francisco, para evitar estas faltas de respeto y evitar a su vez deteriorar -con las obras-, lo que estaba acabado de reparar, que bastante dinero costó.
¿Es correcto que la sacristía se convierta en una especie de local cofrade, donde nos reunimos para hablar, gritar, fumar, y en Semana Santa y el mes de septiembre, comer y beber, "porque estamos montando los pasos", sin tener en cuenta que Jesús está en la estancia contigua? Porque a veces, vamos al Sagrario, y es como estar en la puerta de un bingo o un pub.
Imaginemos por un momento que, el rey nos invita todos los días a Zarzuela a cenar y, nos propone que lo visitemos cada vez que queramos. ¿Nos comportaríamos así?. ¿Andaríamos gritando por los pasillos de palacio y tocando todo, sabiendo que tiene cámaras por todos sitios y lo ve todo?; además en las estancias de palacio existen unas normas que a ninguno se nos pasaría por la cabeza desobedecer. Pues si eso es con el rey, o el presidente de gobierno, o algún embajador, ¡cómo debemos hacer ante el Rey de Reyes!. Porque está ahí, y no nos damos cuenta porque no lo vemos.
Hagamos todos un poco de exámen de conciencia, juzguémonos a nosotros mismos, preguntemos lo que ignoramos o tengamos dudas y pongamos de nuestra parte, porque estamos en la casa de Dios.
Recordemos: En la casa del Señor... un poquito de por favor.
Rafael Cazalla Urbano