| La imagen de Ntra. Sra. de la Luz |
En Tarifa es difícil hablar de la imagen de la Virgen de la Luz en un contexto artístico, ya que el pueblo la ve más como una representación divina, ven en Ella a la Madre de Dios; pero nosotros aquí vamos ha analizarla como obra de arte.
Empezaremos datándola aproximadamente a mediados del siglo XVII. Muchos expertos la atribuyen a Juan Martínez Montañés, y yo soy de la misma opinión. La imagen tiene características, detalles y semejanzas con otras piezas de este escultor. Estamos hablando pues, del estilo Barroco español. Si nuestra hipótesis es correcta, la datación también es posible que lo sea.
La Virgen de la Luz representa a una mujer con un niño en majestad. Su rodilla izquierda está flexionada, creando un "contraposto" poco marcado. Si nos detenemos en su expresión, vemos que su mirada es frontal, con actitud pensativa, estática al igual que el resto de su cuerpo. Esta aparente inmovilidad se rompe con el juego de los pliegues en diagonal del manto que se dirigen al niño. Éste la rompe también con su mirada a la derecha y el apreciable movimiento de sus extermidades, que la Virgen intenta parar colocando su mano derecha en la pierna de su Hijo; aún niño y por tanto inquieto.
Vayamos por partes para ir descubriendo la similitud de los detalles de otras obras de Montañés a los que antes hacíamos mención.
Vamos a coger de modelo, para empezar, La Inmaculada conocida como "La Cieguecita".
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Ya a primera vista nos llama la atención que el manto se recoja en el mismo lado y de la misma forma, aunque vemos que los pliegues están mucho más desarrollados en La Cieguecita, pero la estructura es idéntica. Aprovechando estas dos fotos, comparamos las piernas y vemos que, efectivamente, las dos izquierdas están flexionadas, creando "contrapostos", más apreciable también en La Inmaculada. En esta última observamos la presencia de uns putti sobre media luna, lo que nos hace pensar que la Virgen de la Luz también los tuviera en ese mismo lugar; a sus pies.
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Si nos centramos en el cuello de la túnica que indica la flecha, veremos también muchas similitudes con el de la Virgen de la Luz. Por no hablar del pelo. Un cabello con finos bucles cae por los hombros de ambas imágenes, con un peinado simple: una raya en medio de la cabeza.
Pero lo que no podemos negar es el evidente parecido que hay entre la Virgen de la Luz y la imagen de la Virgen que se encuentra en la Capilla del Reservado del Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce (Sevilla).
Vemos a los dos niños con la misma postura, el mismo gesto de la mano, el mismo peinado -tipico de Montañés- : tupé montañesino, y rizado con pequeños bucles.El pelo de de María en ambas esculturas, también es igual o parecido, de la misma forma que lo tenía La Cieguecita.
Tanto en las caras de los Niños como en las de las Vírgenes, observamos unos mofletes rellenitos, con unas expresiones faciales muy semejantes. Casi que podíamos arriesgarnos a decir, que se diferencian en los ojos únicamente, algo más saltones en la imagen de Santiponce, es más, si se los tapamos, podríamos estar hablando prácticamente de la misma faz.
Esta última imagen del Monasterio de San Isidoro del Campo, nos está diciendo que posiblemente sea "hermana" de la tarifeña, puesto que hipotéticamente salieron de las manos del mismo autor: "El dios de la madera".
Lo mismo podemos decir de ésta Virgen de la Cinta en la Iglesia de la Merced, en Huelva:
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Escultura de la Virgen con el Niño labrada en madera estofada y policromada, de 1,52 m. de altura. Se puede fechar hacia 1610. Está atribuida a Martínez Montañés
Pasemos ahora a hablar de la policromía, de la que poco podemos decir, puesto que la imagen está muy deteriorada en su totalidad.
La Virgen lleva un manto de color azul claro con decoración a base de dorados, una túnica que podemos intuir que es roja y una toca blanca. El Niño viste una túnica roja con cuello y fajín dorado. Hoy día los colores están muy distorsionados por el paso del tiempo. El manto se ve de color verde agua, la túnica se presencia en general colores ocres, marrones u oro viejo. La túnica del Niño es de color rosa.
Además de la policromía la imagen está muy deteriorada, como decíamos antes, y necesita una restauración por parte de un restaurador muy experto, me atrevo a decir incluso, con nombre, porque la talla tiene demasiada calidad como para que la restaure cualquier restaurador.
Rafael Cazalla Urbano